En los años 70, mi padre se jubiló y compró esta finca como una pequeña inversión, pero sobre todo como un lugar de descanso y tranquilidad, donde retirarse los fines de semana y durante el verano.
Esta es "la casa grande", como en la tradición y la cultura de nuestra tierra, aquella en la que se reúne toda la familia en diversas ocasiones: hijos, nueras, cuñados y todos los nietos que han ido llegando a lo largo de los años. Este es el lugar de los cumpleaños, los juegos, las primeras fiestas de adolescentes, la Nochevieja con la chimenea encendida y polenta, castañas... las discusiones, este es el lugar de la vida.
Aquí es donde murió mi padre en 1991, dejándome la gran oportunidad de realizar mis estudios y mi experiencia profesional como enóloga.
No fue una elección fácil, pero sí impulsada por una gran pasión y un ideal que me ha acompañado a lo largo de los años, donde la vida tuviera un sentido marcado por el ritmo natural del tiempo y las estaciones, cuando el consumismo y la globalización pudieran ser ecos de un malestar consciente pero lejano, y donde se realizara una relación con el producto que diera sentido al propio trabajo. El camino no fue fácil ni inmediato, pero maduró lentamente a través del estudio, la investigación y el conocimiento.... y nunca terminó.
En aquellos años se fue formando una nueva conciencia ligada a los pequeños productores, a la calidad, a las peculiaridades de un territorio: no el producto estandarizado, sino las diversidades hacen la riqueza de un territorio y de sus gentes. Tras comprobar las posibilidades que ofrecía mi empresa, el análisis del suelo, la exposición, la altitud y todo lo demás, decidí que era posible. Hoy los viñedos tienen 10 años: han crecido bien, dan un producto muy equilibrado y de gran calidad, ¡estoy orgulloso de ellos! Hoy la empresa tiene una cara nueva, hay más hijos y más abuelos, mis suegros. Su contribución en muchas formas ha sido y es fundamental.... todo aquí estaba para volver a funcionar, desde el tejado hasta la bodega.... hoy el huerto, el castañar y los frutos silvestres gozan de nuevas atenciones y todos disfrutamos de sus frutos. "La casa grande" tiene futuro y acogerá a nuevos nietos y amigos y más vida.
Il Pratello
No se encontró ningún producto
Usa menos filtros o elimínalos todos
Usa menos filtros o elimínalos todos
No se encontró ningún producto
Usa menos filtros o elimínalos todos
Usa menos filtros o elimínalos todos